El proyecto de aprovechamiento de la biomasa forestal generada por los trabajos selvícolas es un claro ejemplo de la apuesta del Gobierno Regional por la sostenibilidad y la implantación de la economía circular
Aprovechar lo que antes podría considerarse un residuo sin valor para generar energía limpia, renovable y de origen local. Ese podría ser el resumen a grandes rasgos del proyecto que la Consejería de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor está desarrollando ya, en línea con el impulso a las políticas de ahorro y eficiencia energética que promueve la Comunidad Autónoma. Y en línea con el objetivo de que la sostenibilidad y la economía circular estén cada vez más presentes en nuestro modelo productivo, tal y como demanda una sociedad cada vez más concienciada medioambientalmente.
La Consejería realiza todos los años un intenso trabajo de prevención de incendios y preservación de nuestros bosques y arboledas. Se trata de ‘apagar’ en los meses de invierno los posibles fuegos de la época estival, a través de la selvicultura. Este trabajo se traduce en el mantenimiento de cortafuegos, en trabajos de poda y clareo en el arbolado adulto o en la construcción de fajas paralelas a las pistas forestales, entre otros. Toda esta actividad planificada con el fin de mantener bajo control los potenciales conatos de incendios en nuestros montes acaba generando una enorme cantidad de leñas, astillas, ramas y maderas diversas, lo que se denomina biomasa forestal. De hecho, su eliminación segura -obviamente las quemas in situ no eran una opción realista- suponía un sobrecoste a los trabajos de selvicultura hasta que se optó por usarlas como combustible para plantas de biomasa.
A pesar de que este tipo de energía está en alza en nuestra Región, mucho de ese combustible finalmente acababa exportado a través del Puerto de Cartagena a países europeos con mayor implantación de la biomasa. Pero, al menos, el coste de eliminación se compensaba con el de mercado de esa masa agroforestal que nuestros montes generan año tras año. Sin embargo, quedaba dar un paso más. Y en línea con las políticas de sostenibilidad que promueve el Gobierno Regional surge el proyecto para que ese combustible no genere más huella de carbono siendo transportado fuera de la Región y además contribuya a la sostenibilidad de nuestro parque de edificios públicos: usarlo para generar energía limpia, renovable y de ‘kilómetro cero’.
El edificio elegido para esta primera prueba es además, emblemático: el Hospital Clínico Universitario Virgen de La Arrixaca. La elección ha sido casi obvia, ya que La Arrixaca cuenta con una caldera capaz de admitir biomasa como combustible y sufre una altísima demanda de energía para mantener sus 920 camas y su estatus como centro de referencia de la sanidad pública regional. La idea es que a La Arrixaca sigan más centros públicos, sean del ámbito sanitario o educativo o administrativo, para conseguir el objetivo final de que sean sostenibles y no generen más huella de carbono que la estrictamente necesaria para dar servicio.
Así que la próxima vez que pasen por delante de La Arrixaca y contemplen su imponente silueta recortada contra las faldas de los montes de El Valle, recuerden que de ahí, de esas masas forestales y de su cuidado acaba alimentándose la caldera que calienta las habitaciones o el agua para cocinas o lavanderías, en un ejemplo claro de lo que es la economía circular y la apuesta por la sostenibilidad.
Contexto
Empleos ‘verdes’ a través del proyecto ‘Green Boost’
Ocho grandes actuaciones conforman el corazón de otro proyecto que la Consejería de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor se encuentra desarrollando. A través de su Secretaría Autonómica de Energía, Sostenibilidad y Acción Climática, ya está en marcha un proyecto de fomento del empleo verde y bioeconomía forestal que se desarrollará sobre la infraestructura forestal pública y privada denominado ‘Green Boost’ y cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU. Busca conseguir una economía baja en emisiones de carbono al tiempo que frena la despoblación de nuestras zonas de montes y promueve el aprovechamiento económico de su biomasa.
El pasado febrero ya se pusieron en marcha muchas de las actuaciones, como la ejecución de los inventarios forestales o la digitalización de la infraestructura forestal para conocer dónde se encuentran geográficamente los bioproductos y el potencial de suministro a las empresas regionales.
Mención aparte merece la creación del futuro Centro Tecnológico Forestal, que se ubicará en el antiguo mercado de ganado de Caravaca de la Cruz gracias al apoyo del Consistorio del Noroeste, y permitirá la promoción de la gestión forestal sostenible y el uso de bioenergía, además de servir de punto de encuentro de todos los actores implicados. Medio Ambiente apunta a octubre de este año como posible fecha de apertura del que será el undécimo centro tecnológico regional, al que se sumará un centro logístico de unos 8.000 metros cuadrados que podría ubicarse en los polígonos industriales de Lorca, Alhama de Murcia o Las Torres de Cotillas, y que estaría a pleno rendimiento en marzo del próximo año. Podrá procesar las 7.350 toneladas de bioproductos que se prevé extraer de más de 200 hectáreas de montes durante el proyecto.
Desde el primer momento, se trabaja en identificar empresas colaboradoras, sobre todo a través de la instalación de calderas de biomasa. El proyecto pondrá a disposición de las empresas la biomasa extraída para su uso gratuito a cambio del compromiso de mejorar su comportamiento medioambiental. Finalmente, como medida para frenar la despoblación y reducir el riesgo de incendios ‘Green Boost’ experimentará con ganado autóctono -cabra granadino-murciana y oveja segureña- para el mantenimiento de infraestructuras contra incendios sobre una superficie de 60 hectáreas.
En este proyecto, la Consejería de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor, y la Fundación Biodiversidad no caminan solas. Lo hacen con el apoyo de la Asociación de Gestión Forestal de Murcia, que agrupa a las empresas forestales de la Región; la Universidad Politécnica de Valencia, que contribuye a la clasificación científica de los bioproductos; la Asociación de Propietarios Forestales de la Región de Murcia, que fomentará la gobernanza forestal entre sus socios y el Colegio Oficial de Ingenieros de Montes, que estará a cargo de las actuaciones de sensibilización, comunicación y divulgación.



